139 US troops cleared to enter Mexico for joint training in Chihuahua

Este domingo, una fila de aviones militares estadounidenses tocará tierra en la base aérea de Santa Gertrudis, al sur de la ciudad de Chihuahua, para iniciar una serie de entrenamientos conjuntos con nuestras fuerzas armadas.

Sep 16, 2026 - 21:07
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139 US troops cleared to enter Mexico for joint training in Chihuahua

Este domingo, una fila de aviones militares estadounidenses tocará tierra en la base aérea de Santa Gertrudis, al sur de la ciudad de Chihuahua, para iniciar una serie de entrenamientos conjuntos con nuestras fuerzas armadas. La autorización, otorgada por el Senado federal el lunes pasado, permite la entrada de 139 soldados del Ejército de los Estados Unidos, todos pertenecientes a la 101ª División Aerotransportada, conocida como los “Screaming Eagles”. La visita, que se extenderá por once días, llega en medio de una relación bilateral marcada por tensiones de seguridad, pero también por la necesidad de cooperar frente a amenazas comunes que afectan a nuestras comunidades, desde los ejidos del norte hasta los barrios de la frontera.

El contexto de la autorización senatorial

El Senado explicó que la finalidad del ejercicio es “fortalecer las capacidades operativas entre los Estados Unidos y las Fuerzas Armadas mexicanas bajo los principios de respeto, soberanía e integridad territorial”. En sus palabras, la colaboración busca “responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación”. Este matiz es crucial, pues la decisión se tomó mientras el presidente Claudia Sheinbaum enfrenta críticas por presuntos actos unilaterales de la inteligencia estadounidense, como la supuesta participación de la CIA en una redada a un laboratorio de drogas en Chihuahua en abril, sin autorización mexicana.

Además, la presión se ha intensificado por las acusaciones de fiscales estadounidenses contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios, así como por comentarios de figuras del gobierno de Donald Trump que sugirieron la posibilidad de acciones directas contra los cárteles en suelo mexicano. Sheinbaum ha dejado claro que la cooperación continuará siempre que se respeten la soberanía y la integridad territorial de México.

El lugar del entrenamiento: Centro Nacional de Adiestramiento

Los ejercicios se desarrollarán en el Centro Nacional de Adiestramiento (CNA), ubicado en Santa Gertrudis, dentro del municipio de Saucillo, Chihuahua. Este recinto es la instalación de entrenamiento militar más grande del país, y será también el alojamiento temporal de los soldados estadounidenses durante su estancia. El CNA ha sido escenario de múltiples actividades de capacitación para nuestras fuerzas, y ahora servirá como punto de encuentro para una serie de simulaciones de combate que incluyen la destrucción de posiciones de francotiradores, la captura de una base aérea, asaltos aéreos, el ataque a puntos de suministro de combustible y la captura y extracción de objetivos bajo fuego real.

Estas maniobras, diseñadas para replicar escenarios de alta intensidad, buscan mejorar la interoperabilidad entre los dos ejércitos, permitiendo que los oficiales y soldados mexicanos y estadounidenses entrenen juntos en tácticas de asalto, coordinación de fuego y logística bajo condiciones realistas.

La división que llega: los “Screaming Eagles”

Los 139 soldados que forman parte del contingente provienen de la 101ª División Aerotransportada, la única división de asalto aéreo del Ejército de los Estados Unidos. Con base en Fort Campbell, Kentucky, los “Screaming Eagles” son conocidos por su capacidad para desplegarse rápidamente mediante helicópteros y aviones de transporte, lo que los convierte en una fuerza de respuesta ágil y especializada. Su presencia en Chihuahua marca la mayor llegada de tropas estadounidenses a México para entrenamientos conjuntos, superando a misiones anteriores en número y alcance.

La división lleva consigo armamento y equipo de combate, tal como señaló el Senado al indicar que los soldados ingresarán “con armas”. Esta condición subraya la naturaleza operativa del ejercicio, que no se limita a actividades de observación o capacitación teórica, sino que implica la manipulación directa de sistemas de fuego bajo estrictas normas de seguridad.

Objetivos estratégicos y operacionales

Más allá de la práctica táctica, el objetivo declarado es fortalecer la preparación individual y colectiva de ambas fuerzas armadas. El Senado resaltó que el entrenamiento contribuirá a mejorar los mecanismos de cooperación bilateral, lo que, en términos prácticos, significa que nuestras unidades podrán coordinar mejor en operaciones conjuntas, ya sea en la frontera, en la lucha contra el narcotráfico o en misiones de ayuda humanitaria. La referencia a “colaboración sin subordinación” busca tranquilizar a la opinión pública sobre la posible percepción de una presencia militar extranjera que actúe bajo mando mexicano.

En el plano operativo, las simulaciones de destrucción de posiciones de francotiradores y de asalto a aeródromos pretenden afinar la capacidad de respuesta rápida ante amenazas que podrían surgir en zonas remotas del norte, donde la actividad de los cárteles y de grupos armados ha puesto en riesgo la seguridad de comunidades agrícolas y de pequeñas ciudades.

Reacciones de la sociedad y de los líderes locales

En las colonias de Chihuahua, la noticia ha generado una mezcla de curiosidad y preocupación. Familias que dependen del trabajo en el campo y de la industria agropecuaria observan con atención la llegada de soldados extranjeros, recordando episodios pasados de tensiones fronterizas y de operaciones conjuntas que a veces han sido percibidas como invasiones. Sin embargo, también hay voces que ven en este entrenamiento una oportunidad para que nuestras fuerzas militares adquieran experiencia y recursos que podrían traducirse en mayor seguridad para los pobladores del estado.

Los líderes locales, incluidos los alcaldes de municipios cercanos al CNA, han solicitado a la Secretaría de la Defensa Nacional que garantice la total transparencia del proceso y que se respeten los protocolos de soberanía. Al mismo tiempo, la administración federal ha reiterado su compromiso de que cualquier acción conjunta se realice bajo los principios de respeto y sin subordinación, tal como quedó plasmado en la declaración del Senado.

Implicaciones para la relación México‑Estados Unidos

Esta visita militar se inscribe en un momento delicado de la relación bilateral, donde la cooperación en materia de seguridad se contrapone a disputas sobre la soberanía y la legalidad de ciertas acciones estadounidenses en territorio mexicano. La colaboración en la operación anti‑drone en la zona fronteriza de Tijuana y San Diego, mencionada como ejemplo de cooperación reciente, muestra que ambos gobiernos pueden trabajar juntos cuando comparten objetivos claros y respetan los límites territoriales.

Si bien la presencia de los “Screaming Eagles” no elimina las tensiones derivadas de las acusaciones de la CIA y de los fiscales estadounidenses, sí representa un gesto de buena voluntad por parte del gobierno de Sheinbaum, que busca equilibrar la defensa de la soberanía nacional con la necesidad de enfrentar amenazas transnacionales que afectan a nuestras familias, a los trabajadores del campo y a los migrantes que cruzan nuestras fronteras en busca de un futuro mejor.

This article was produced with AI-assisted research and editorial support. Reporting is based on the source material cited below. Sources: Mexico News Daily; mexiconewsdaily.com; Global1.News (16 September 2026).

By Rosa Martinez, Staff Writer

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Rosa Martinez

Latin America/Andes Correspondent at Global1.News. Based in Bogota, covering politics, environment, energy, and social movements across the Andean region. Passionate about environmental journalism and communities protecting their land.

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